Acerca de mi
Quién Soy
— o más bien, el territorio que estoy aprendiendo a habitar —
No llegué aquí por casualidad.
El universo no funciona así, y yo lo sé desde hace tiempo.
Soy Gaby Franco. Nací en Montevideo, crecí en Argentina, y un día tomé las dos maletas más livianas de mi vida — cargadas de sueños y vacías de todo lo demás — y me mudé a Tenerife, en las Islas Canarias. Una isla nacida del fuego volcánico, igual que yo.
Lo que no sé si voy a poder explicar del todo es *por qué* ese día, en ese preciso momento.
Pero la astrología, sí. La astrología siempre sabe. 🌸
🌸 La carta que lo dice todo 🌸
Tengo el Sol en Piscis.
Y si entendés lo que eso significa, ya sabés casi todo de mí.
Piscis es el último signo del zodiaco — el que carga con la memoria de todos los anteriores. El que habita simultáneamente en dos mundos: uno visible y uno que late debajo de la superficie, donde no llega la luz pero sí la verdad. Dos peces nadando en direcciones opuestas, sin que ninguno de los dos tenga razón. Sin que ninguno de los dos esté equivocado.
Neptuno me rige — el planeta de la disolución, de los velos que se caen, de las ilusiones que se rompen para que aparezca algo más verdadero debajo. El planeta de lo que no tiene forma definida y por eso puede tomar cualquier forma. El planeta de los artistas, los místicos, los que sienten antes de entender.
Eso soy. ✨
Puedo habitar la calma absoluta — esa quietud que se parece al fondo del mar, donde no hay ruido, solo peso y claridad, y el tiempo se mueve diferente. Camino entre los bosques de laurisilva de Tenerife, esos bosques milenarios que respiran contigo, donde la niebla es casi táctil y el tiempo se detiene. Y puedo habitar la adrenalina pura — la que se enciende antes del amanecer cuando me calzo las zapatillas y sé que los próximos kilómetros van a ser entre el volcán y yo.
Soy maratonista. 🏃♀️
Soy deportista.
Soy la que contempla el Teide desde lejos, su silueta imponente recortada contra el cielo, y entiende algo que no puede traducirse en palabras todavía.
La calma y la adrenalina no son opuestos en mí.
Son el mismo río, en distintos tramos.
Neptuno y Marte compartiendo el mismo cuerpo, aprendiendo a no destruirse.
🌸 La promesa y el umbral 🌸
El 13 de marzo de 2024, a las 17 horas, aterricé en Tenerife Sur.
Lo que no sabía — o sí sabía, pero desde otro lugar — es que ese día el Sol estaba a 23 grados de Piscis. A una semana exacta del equinoccio de primavera. A siete días del fin del ciclo completo del zodiaco y del comienzo de uno nuevo.
No vine a Tenerife en Aries — el signo del coraje impulsivo, de la acción directa, del conquistador.
Vine en Piscis — el signo de la disolución, de lo que se suelta para que algo nuevo pueda formarse.
El último suspiro antes del renacer. 🌊
Y a las 17 horas, el Sol ya descendía hacia el horizonte oeste. Se ponía sobre el Atlántico. Sobre ese océano que me separa de todo lo que había sido y me une a todo lo que estoy siendo.
No fue casual. Nunca lo es.
Porque antes de ese vuelo, me había hecho una promesa.
En algún punto exacto de mi vida — ese punto donde el cuerpo dice *basta* antes que la mente — decidí que la mitad que me resta sería diferente. Que **mi prioridad, por primera vez, sería yo.**
No el egoísmo fácil que no se anima a nombrarse. Sino el acto radical y amoroso de tomar las riendas de mi tiempo, mi cuerpo, mi historia. Decidir que lo que me quede de vida, lo voy a vivir donde lo sienta propio, como lo sienta propio, con quien lo sienta propio.
Aprendí a sostener antes de aprender a sostenerme.
Eso se terminó. 🌸
🌸 El cuerpo que recuerda 🌸
Hubo un momento en que me miraba al espejo y no reconocía a la persona que me devolvía la mirada. No porque hubiera cambiado de aspecto — sino porque había pasado tanto tiempo sosteniéndolo todo para que otros no se cayeran, que en algún punto me olvidé de existir para mí misma.
Entonces empezó el camino. No el camino bonito de las fotos — el otro.
El de sentarme sola en una plaza con un mate y un libro porque no podía más con el ruido de mi propia cabeza. El de escalar cerros en las sierras de Córdoba — sola, con una mochila liviana — para recordar que existía algo en mí que no necesitaba de nadie para ponerse de pie. El de correr. Siempre, volver a correr y volver a escribir.
Porque el cuerpo sabe cosas que la mente tarda en procesar. 🌙
Y yo aprendí a escucharlo — en los kilómetros de maratón donde el dolor físico limpia el dolor que no tiene nombre, y en las horas frente a la página donde todo lo que el cuerpo guardó encuentra su forma exacta en palabras.
Neptuno disuelve. Marte persiste. Yo hago las dos cosas.
Fui la torre que se partió al medio para dar comienzo a una nueva construcción.
Y lo volvería a hacer. 🔮
🌸 Las mareas internas 🌸
La luna en mi carta natal gobierna mis mareas internas — y hay días de pleamar donde todo desborda: la emoción, la escritura, las ganas de comerse el mundo, el amor que sale por todos los poros sin que nadie lo haya pedido. Y hay días de bajamar donde solo existe el silencio y la quietud de saber quién soy sin necesitar demostrarlo.
Ambas soy yo.
Ambas aparecen aquí.
Piscis siente todo — y esa es su maldición y su don. El truco no es sentir menos. El truco es aprender a nadar en las propias profundidades sin ahogarse.
Yo aprendí a nadar. 🌊
A veces en aguas muy frías, muy oscuras, muy profundas.
Pero aprendí.
🌸 Psicomagia, tarot y los actos que sanan 🌸
Creo en los actos que sanan aunque no se expliquen.
Creo en los gestos simbólicos que el inconsciente recibe como reales — porque el cuerpo no distingue entre lo literal y lo poético. Un ritual no es superstición: es el lenguaje que el alma entiende cuando las palabras ya no alcanzan. Es psicomagia pura — hacer afuera lo que necesita moverse adentro, para que algo se libere sin que la mente lo pueda sabotear.
Por eso el tarot tiene un lugar en este Oráculo. 🃏
No como predicción. Sino como espejo — el sistema de espejos más antiguo que conocemos para mirarse sin las máscaras de todos los días. Cada arcano mayor es un arquetipo que vive en nosotros. Ya lo habitamos aunque no sepamos su nombre.
Fui **La Torre** — la que se derrumbó de golpe para que algo verdadero pudiera construirse desde cero. 🌩️
Fui **La Rueda de la Fortuna** — girando, insistiendo, volviendo al centro cuando todo parecía perdido.
Fui **La Sacerdotisa** — callada, guardando el saber que todavía no era momento de revelar. 🌙
Fui **El Loco** — al borde del precipicio, con una mochila liviana y los ojos abiertos, sin mirar hacia abajo.
Fui **El Colgado** — suspendida entre una vida y otra, viendo el mundo al revés y descubriendo que así, también, tiene sentido.
Fui **La Estrella** — después de todo lo anterior, desnuda frente al agua, vertiendo lo que quedaba sin retener nada. ✨
Y soy **El Mundo** — no como llegada, sino como movimiento eterno. La danza que nunca termina porque siempre hay otra vuelta que dar.
Y sigo siendo cada uno de ellos, según el día.
La astrología, el tarot, la escritura — no son creencias separadas en mí. Son tres formas de hacer la misma pregunta:
¿Quién soy, debajo de todo lo que me enseñaron a ser? 🌸
🌸 Por qué escribo 🌸
Escribo porque las palabras se convirtieron en mi refugio.
Escribo porque hay un saber antiguo que no se aprende — se recuerda. Y vive en el cuerpo, en lo que emociona sin explicación, en lo que duele sin nombre, en lo que insiste aun cuando intentás ignorarlo.
Escribo porque no sé no escribir. 🪶
Porque hay cosas que no caben en una conversación, en una mirada, en un abrazo. Cosas que solo encuentran su forma exacta cuando las dejás caer sobre una página y las mirás desde afuera. Escribo para entender lo que me pasa cuando no entiendo nada. Para honrar lo que viví cuando todavía duele nombrarlo. Para dejar registro de que estuve aquí — que sentí, que me caí, que volví a levantarme, que corrí, que escalé, que lloré, que reí a carcajadas, que me prometí a mí misma — y que cumplí.
Mi Mercurio habla desde las profundidades. Mis palabras no flotan en la superficie — bucean.
🌸 El Oráculo de mi Alma 🌸
Este espacio no es espiritual.
No viene a iluminarte ni a darte recetas.
Viene a acompañarte mientras te mirás sin máscaras.
Es la arqueología de una vida que se niega a ser ordinaria — y de las otras vidas que también la habitan. Aquí la astrología no adorna — orienta. El tarot no predice — revela. La escritura no decora — excava. 🌸
Aquí vas a encontrar los mundos que habito: esta vida que vivo en Tenerife con el Teide como testigo silencioso — ese volcán activo que duerme pero nunca está dormido del todo, igual que yo. Las otras vidas que cargo en el cuerpo sin saber muy bien de dónde vienen. Lo que el cuerpo recuerda cuando la mente prefiere olvidar. Las cartas que escribo para quienes no tienen nombre todavía. Y las preguntas que me habito — esas que no tienen respuesta, solo profundidad.
Como los dos peces de Piscis: uno nada hacia adentro, otro hacia afuera.
Los dos son necesarios.
Los dos son reales.
No leas estas páginas como quien cumple.
Léalas como quien enciende una vela y se permite estar a solas consigo, aunque al principio incomode. 🕯️
Si una frase te toca, quedate ahí.
Si algo se resiste, no lo fuerces.
🌸 Lo que te prometo 🌸
No te voy a prometer transformación.
Te ofrezco algo más sutil y más profundo: presencia.
Y cuando hay presencia, lo que necesita cambiar, cambia.
Lo que necesita descanso, descansa.
Lo que necesita ser visto, aparece. ✨
*El 13 de marzo de 2024, el Sol estaba en Piscis y se ponía sobre el Atlántico.*
*Yo llegaba a la isla.*
*No fue casual. Nunca lo es.*
*Respirá.* 🌸
**Soy Gaby Franco**
*Sol en Piscis · Maratonista · Escritora · Oráculo*
*Tenerife Sur, Islas Canarias*
*Antes: Montevideo · Buenos Aires · Córdoba*
*Siempre: en tránsito hacia mí misma* 🌸