Esta Vida

El Brindis

03 May 2026 🌸 2 min de lectura

El brindis

 

Hubo una noche en que no invité a nadie.

No encendí velas, no puse música especial, no preparé nada que mereciera ser recordado. Era un martes ordinario, casi las diez de la noche, y en la cocina quedaba vino en una botella que llevaba días sin terminar. Me serví una copa. Me senté.

Y me brindé a mí misma.

No desde el orgullo fácil — ese que se viste bien y sale a pasear. Lo hice desde otro lugar: el conocimiento exacto, casi quirúrgico, de todo lo que había costado llegar a ese martes. Las noches en que el techo fue lo único que sostuve con la mirada porque el suelo se había vuelto inestable. Los años en que aprendí a sostener antes de aprender a sostenerme. Las personas que se fueron llevando partes mías que tardé en recuperar. Los hijos que no llegaron. El amor que no fue recíproco. El cuerpo que pagó con coágulos y hospitales todo lo que la boca no supo decir a tiempo.

Alcé la copa.

Por como no fueron las cosas, sino como se dieron.

Porque entendí — no ese martes, sino en los muchos martes que lo precedieron — que la diferencia entre una historia de derrota y una historia de aprendizaje no está en los hechos. Está en el lugar desde donde se los mira. Y ese martes, por primera vez sin esforzarme demasiado, los miraba desde el conocimiento de mis fortalezas y de mis sombras. Juntas. Sin pedirle disculpas a ninguna de las dos.

Brindé por ser más alumna que maestra en esta vida. Por haberla recursado más veces de las que quisiera. Por haber llegado igual.

La copa quedó vacía. La botella también.

Me fui a dormir con algo que no era orgullo pero se le parecía desde afuera — y que por dentro era mucho más silencioso, mucho más sostenido, mucho más propio.

¿Cuánto tiempo llevás sin alzar la copa por todo lo que te costó llegar hasta aquí?

Deja un comentario

🌸 Visitas al Oráculo

Descubre más desde El oráculo de Mi Alma

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo